Soy Mauro y tenía el mismo problema que tú.
Por eso fundé Monk.
Tengo 22 años y durante mucho tiempo estuve demasiado viciado al móvil.
Probé casi todo. Apps, límites de tiempo, eliminar redes, hasta comprarme un Nokia.
Algunas cosas ayudaban. Pero ninguna me permitió cambiar mis hábitos de verdad.
Y un día mientras estaba en un café dándole vueltas al tema, pensé:
¿Y si la solución no estuviese dentro del problema?
Por eso nació Monk. Una barrera física.
No como otra app más. Sino como una barrera física. Algo real que te ayude a recuperar el control de tu tiempo.
Eso es Monk. Y esta es la razón por la que lo estoy construyendo.
Porque sé lo fácil que es perder horas delante de una pantalla. Y también sé lo mucho que cambia tu vida cuando dejas de hacerlo.
5 horas
al día.
Son 15 años de una vida humana.
No estamos hablando de "5 minutos" aquí y allá. Estamos hablando de años. Años que podrías haber pasado leyendo, creando, pensando, montando esa idea que llevas tiempo posponiendo. Con tus amigos. Con tu familia. Viviendo más de verdad.
Creemos que mucha gente cuando llegue a tener 70 o 80 años, van a mirar atrás y se van a arrepentir de todo el tiempo que le regalaron a su móvil, tiempo que jamás podrán recuperar.
Monk nace para poner solución a eso.
Lo que Monk quiere para ti
Monk va de eso: de que no se te vaya la vida mirando una pantalla sin darte cuenta.
De que aproveches tu tiempo como lo que es.
Algo que no vuelve.
Monk no es solo un dispositivo.
Es una forma de plantarle cara a algo que todo el mundo nota, pero pocos se atreven a cambiar.
Queremos construir una comunidad de personas que valoran su tiempo de verdad.
Personas que saben que vivir pegado a una pantalla no es vivir.
Personas que quieren más presencia, más foco y más vida real.


